La IA y la incertidumbre.

¿Qué pasaría si tuvieras a tu disposición permanentemente algo que siempre te diera la razón? ¿Y si ese algo tuviera la apariencia o simulara ser un ser humano? ¿Un terapeuta?

La Inteligencia Artificial ha llegado a nuestras vidas para instalarse, de eso no cabe duda, pero lo que resulta realmente importante es qué clase de uso le damos a esa mal llamada Inteligencia.

Recientemente he encontrado referencias en medios de comunicación y diarios sobre el uso extensivo de chat bots emocionales, es decir, servicios de conversación con una inteligencia artificial, pero que específicamente son usados para dar un soporte emocional o ayuda de carácter afín a la psicología. No me voy a extender en los perjuicios que tiene este uso, como son la ausencia de interacción humana, la falta de controles éticos o que la esencia de estas ingenierías de conversación es, precisamente, validar a la persona que consulta para que se sienta bien y no abandone la plataforma. Dicho de otra forma, la “máquina” siempre de dará la razón.

Se puede indagar un poco más sobre estos servicios en un artículo muy interesante publicado por eldiario.es el 1 de septiembre de este 2026.

https://www.eldiario.es/sociedad/ia-nuevo-psicologo-aprendiendo-engancharte-emocionalmente_1_13071193.html

Para mí, una de las cosas que más me ha llamado la atención es que uno de los valores positivos que se le da a estas IAs por parte de las empresas creadoras son la inmediatez, es decir, si en este momento te encuentras mal, siempre habrá un chat artificial para simular una conversación humana, validar tu malestar y sostenerte emocionalmente. Dicho de otro modo, no queda espacio para la incertidumbre, la espera, el autocontrol.

La incertidumbre es uno de los principios fundamentales, ya no solo de la Psicología, sino de la vivencia de ser humano. Incertidumbre es no saber a ciencia cierta lo que va a ocurrir en el futuro, cómo vamos a gestionar una situación, cómo vamos a sentir tal o cuál cosa, cómo vamos a atravesar la espera. En definitiva, incertidumbre es conectar con la idea fundamental de que no tenemos el control sobre absolutamente todo, y justo eso es gran parte de la intervención terapéutica.

La intervención comienza desde el momento en que se agenda una cita, y no es inmediata, sino que tiene un fecha y hora. Esa intervención prosigue cuando se sugiere que tratemos una determinada problemática en la siguiente sesión y no por whatsapp o mail, a menos que sea absolutamente excepcional y urgente.

Cada intervención tiene unos objetivos terapéuticos individuales, como pueden ser ayudar a sobrellevar síntomas de ansiedad, tristeza, temor; como puede ser mejorar la inserción laboral, la relación con una pareja, amistades o grupo de trabajo, etc, pero siempre hay algo en común, y es ayudar a sostener el malestar intrínseco a ser humano, y es que no sabemos qué va a pasar a continuación ni podemos controlarlo absolutamente todo.

Si arrebatamos a las personas que buscan ayuda la cualidad que implica conversar con un ser humano en lugar de una máquina, si solo les validamos para que se sientan bien, y si además, les privamos del principio básico de la incertidumbre, no solo no vamos a tener personas sostenidas emocionalmente, como nos quieren hacer creer estar empresas de Inteligencias Artificiales emocionales, sino que, además, vamos a construir individuos cada vez más desvalidos y temerosos de estar aquí y ahora. De estar en la vida.